Brasil
Bourbon Senses
Para empezar por sabores dulces y chocolate.
Caramelo, Chocolate, Fruta Madura

Sabroa · Cafés de especialidad
Soy Juana María y para mí un buen café empieza mucho antes de llegar a la taza. Me interesa su origen, cómo se cultiva y el cuidado que hay detrás de cada cosecha. Selecciono y cato con paciencia, buscando cafés de especialidad que tengan algo propio que contar. Aquí comparto contigo esa selección, hecha con cariño e ilusión, para que encuentres sabores que te sorprendan y un café que quieras disfrutar cada día.
Brasil
Para empezar por sabores dulces y chocolate.
Caramelo, Chocolate, Fruta Madura
Colombia
Para disfrutar del chocolate y la almendra.
Caramelo, Chocolate, Almendra
Etiopía
Para descubrir frutos rojos y cacao.
Frutos Rojos, Cacao, Almendra
Costa Rica
Para disfrutar de cacao y frutos secos tostados.
Azucar de Caña, Cacahuete Tostado, Cacao
Guatemala
Para quienes buscan cacao y dulzura.
Caramelo, Azucar de Caña, Cacao
Kenia
Para quienes buscan cacao con un toque cítrico.
Chocolate, Citricos, Cacao
Agotado
Papúa Nueva Guinea
Para quienes disfrutan del cacao y la almendra.
Frutos Secos, Almendra, Cacao
Uganda
Proceso: Natural
Para disfrutar del cacao con un toque de fruta.
Cacao, chocolate y frutos rojos
Honduras
Proceso: Natural
Para quienes buscan dulzura y equilibrio.
Caramelo, cacao y fruta madura
Cafe
Para explorar un perfil tropical.
Avellanas Tostadas, Platano, Frutas Tropicales
Yo empezaría por los sabores que ya disfrutas: cacao y frutos secos, caramelo y dulzura, o notas de fruta. En cada ficha te doy una pista para elegir y te explico sus notas de cata. Si todavía no tienes un favorito, he preparado packs para que pruebes varios orígenes y compares con calma.
Te recomiendo café en grano si tienes molinillo o una cafetera que muele. Si lo necesitas molido, elige en la ficha la molienda para tu forma de prepararlo: no pide lo mismo una cafetera italiana que un filtro o un espresso. Antes de añadirlo al carrito puedes seleccionar el peso y la molienda. Si no sabes cuál corresponde a tu cafetera, escríbeme y te ayudo.
Te explico cómo se ha procesado el café después de recogerlo. En el natural, el fruto se seca con el grano dentro; en el lavado, se retiran la pulpa y el mucílago antes del secado; en el honey, se conserva parte del mucílago durante el secado. Aunque se llame honey, no lleva miel. Yo valoro el proceso junto al origen, la variedad y el tueste para entender el perfil de cada café.
Si te gusta añadir leche o bebida vegetal, yo empezaría por un perfil con cuerpo y notas de cacao, chocolate, frutos secos o caramelo. Busco que el café siga teniendo presencia en la taza y que disfrutes también de su dulzura. Puedes fijarte en esas notas en las fichas; si me cuentas cómo lo preparas y cuánta leche añades, te ayudo a elegir entre mi selección.
Puedes explorar un café con distintos métodos, pero yo ajustaría la molienda y la preparación en cada caso. En espresso me fijo mucho en el cuerpo y el equilibrio; con filtro disfruto descubriendo los matices del aroma y del sabor. Mi consejo es que elijas primero el perfil que te apetece y después la molienda adecuada para tu cafetera.
Yo miraría la valoración de acidez en los detalles de cada café y la compararía con los demás perfiles. Si prefieres una taza suave, te orientaría hacia los que tienen una acidez menos marcada. No me quedaría solo con una nota de sabor: también tendría en cuenta el cuerpo y cómo lo vas a preparar. Si me dices qué café tomas ahora y qué te gustaría cambiar, puedo ayudarte mejor.
Para probar un origen nuevo, yo elegiría 250 g: te permite conocerlo antes de comprar más cantidad. Cuando ya tienes claro que te gusta, puedes pasar a 500 g o 1 kg según las opciones de la ficha y el café que tomes en casa. Prefiero que elijas una cantidad que vayas a disfrutar a buen ritmo, en lugar de acumular bolsas abiertas.
Yo cierro bien la bolsa después de cada uso y la guardo en un lugar fresco y seco, lejos de la luz, el calor y la humedad. Evito dejarla junto a la cafetera o los fogones. Si tienes molinillo, te recomiendo moler solo lo que vas a preparar: es un pequeño hábito que te ayuda a disfrutar mejor del aroma en cada taza.
¿Te queda alguna duda? Estoy al otro lado para ayudarte. Habla conmigo