El tueste: donde cada café encuentra su voz
Yo selecciono, cato y tuesto. Hoy te cuento cómo busco la personalidad de cada origen.
Una bolsa no cuenta todo el trabajo
Cuando abres una bolsa, encuentras el resultado de muchas decisiones. Yo recibo un café que ya trae una historia de cultivo, recolección y proceso, y continúo esa historia con el tueste.
Mi intención es descubrir los matices de cada origen. No trato todos los granos de la misma manera: busco un perfil que acompañe sus características y me permita reconocerlas en la taza.

Entender antes de tostar
Yo selecciono, cato y tuesto. Son tareas conectadas: conocer el café me ayuda a decidir qué quiero expresar, y probar el resultado me permite valorar lo que he conseguido.
Leo el origen, la variedad y el proceso, pero no me quedo en la etiqueta. Continúo esa conversación con el aroma, el sabor, la textura y el equilibrio que encuentro al catar.

Tostar no es solo cambiar el color
Durante el tueste se desarrollan aromas y cambia la estructura del grano. Yo uso el color como una referencia, sabiendo que no me cuenta por sí solo todo lo que ha ocurrido.
Por eso vuelvo a la taza y me hago preguntas: ¿encuentro dulzura?, ¿cómo se sienten el cuerpo y la acidez?, ¿aparecen los matices con claridad? Mi respuesta empieza probando.

El trabajo continúa en tu casa
Cuido la frescura y el trabajo de tueste. Cuando el café llega a tu casa, te recomiendo cerrar bien la bolsa y protegerla del calor y la humedad para disfrutar de ese cuidado.
Yo lo selecciono, lo cato y lo tuesto; tú completas la historia cuando lo preparas. Me gusta pensar que mi trabajo termina encontrándose con tus preferencias y con las personas con las que compartes cada taza.
Juana María · Te enseño más en Aprende · Descubre mis cafés
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